El Grupo Artesanal de Merinos fue creado en mayo de 2003 con el propósito de rescatar y jerarquizar la mano
de obra local y abrir una nueva fuente de ingresos, principalmente para las mujeres a cargo del hogar y las adolescentes sin
experiencia laboral. Este emprendimiento contaba con la experiencia anterior del trabajo de hilanderas y tejedoras para
Manos del Uruguay y especialmente con la voluntad de forjar una identidad progresista.
Fue determinante asimismo, la participación de la Iglesia Local, que cedió desinteresadamente el espacio físico de
un viejo comercio y sus casas anexas, para cristalizar la idea.
Una vez lanzado el proyecto en mayo de 2003, se logró nuclear a más de cuarenta artesanas que inmediatamente gestaron
una mística de trabajo que se mantienen hasta la fecha. Paralelamente, fue surgiendo en el pueblo un fuerte vínculo de pertenencia
con el proyecto y especialmente con el emergente Casa de la Curia que ya pasó a formar parte de las organizaciones locales.
Precisamente el interés de los vecinos facilitó en primera instancia el reciclado de la infraestructura del inmueble y las
vinculaciones que posibilitaron la primera contratación laboral a dos meses del inicio.